Me he acercado a esta película después de leer a Boyero, sé que un poco tarde, pero las pocas ganas que sentía en un principio se me quitaron un poco más con el Goya que le concedieron a mejor película hispanoamericana, no sé, los Goyas no me ponían mucho hasta este año que me la han dejado un poco morcillona, menos mal; luego resulta que además le dan el mismo premio a Soledad Villamil como actriz revelación, joder, lleva actuando desde el noventiuno, pero ya me va poniendo más la cosa. Ya llegaron los Oscares, que tampoco es que me vuelvan loco, pero bueno, y esta cinta se ventila a La cinta blanca y gana el de mejor película extranjera. Ya te decía que tras esto y leer a Boyero un par de veces más y, milagro, constatar lo mucho que le gusta a este hombre, que ya es difícil que esto ocurra, la veo y, como diría Pumares: qué bonita.
Pues sí, Campanella que llevaba rodando muchos años en América capítulos de Law & Order (de las dos), de El Guardián, House M.D. etc. etc. se descuelga con esta tragedia de cine negro de estupenda factura dirigiendo a unos actores en estado de gracia, ese pedazo de Ricardo Darín que se sale, y rodando una historia basada en la novela de Eduardo Sacheri La pregunta de sus ojos plasmada en un libreto estupendo. Me emocionó, aunque últimamente estoy fácil, que todo hay que decirlo, si bien algunos aspectos sentimentales se me antojaron de cuento, que también y por qué no. Pero es que estoy reviniéndome.
Ya he empezado el libro de John Carlin, y después de ver la película me estoy pensando si continuar con su lectura. Parece que Freeman, este hombre libre y negro llevaba años ensayando delante del espejo su imitación de Mandela, ese genio de la política que liberó al los negros del Aparheid tras salir de la cárcel en la que pasó 27 años, el actor ve que la clava, la imitación, y a esto que llega a sus manos El factor humano, y llama al rácano y genial director para rodar esta interesante historia y a forrarse todo el mundo. El filme es un producto digno pero excesivamente edulcorado y complaciente, por supuesto muy bien dirigido y, claro, con buenos actores. Aunque te digo que los dientes postizos de Morgan cantan un poco, de hecho a mi me pareció su actuación algo exagerada, no pude evitarlo, quizás es que Mandela es un exagerado. Luego está el tema de que Matt Damon se ha pasado con los pectorales, le ha faltado currase un poco más los cuádriceps y ha construido un personaje un tanto plano por mucho que lo hayan nominado para el Oscar al mejor actor de reparto. Después está el jefe de seguridad, interpretado por un tal Tony Kgoroge, que pone caritas. Que me quedé algo decepcionado, vaya.
Sigue el poema que da título a la película, estupendo:
INVICTUS de William Ernest Henley (1849-1903)
Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Ah, Lo que hace Kate, ya llegó el tercero de La Sexta, y la cosa se lía. Me voy a dejar de espóileres así que no sé muy bien lo que decir, aparte de que Evangeline está cada día más fuerte y que no me pega que Sawyer caiga en la autocompasión. El caso es que me da la impresión de que los guionistas han hecho un cóctel añadiendo un poco de Hugh Everett y otro poco de John Campbell y veremos a ver qué sale de todo esto. Espero que el final no sea estilo La torre oscura, la de Stephen King que no la de Browning, que tampoco voy a estropear por si te quieres leer los siete libros de los que consta la saga. Me da la impresión de que esta gente está jugando conmigo y, si es así, ¿por qué estoy deseando ver el próximo episodio? ¿Soy un cabeza de chorlito? ¿Me está pasando lo mismo que a mi abuela con Topacio?
Ayer se estrenó en USA y no tuvo la máxima audiencia, no llegó a trece millones, el primer capítulo anduvo detrás de NCIS (Navy: investigación criminal, la de Mark Harmon) y el segundo capítulo, pues se emitieron dos después de uno de previously, estuvo debajo de The good wife (qué guapa Julianna Margulies). Pero gracias a la red lo hemos visto muchos más millones alrededor del mundo, no creo que ningún show televisivo haya tenido tanto rating anteriormente, vamos, un rollo tipo Avatar sin pasar por la taquilla. Es que J.J. Abrams es como un primo de Cameron, el día que unan fuerza los dos te vas a cagar hermano.
No defraudó. Después de la temporada anterior, en la cual parte de los protagonistas estaban en el pasado y parte en el presente, en ésta pasa lo que tenía que pasar: ATENCIÓN QUE VIENEN UNOS ESPÓILERES, entramos en el tema de los universos paralelos, por lo pronto sólo dos, que tendrán que juntarse en algún momento antes del Apocalipsis (tío, ya sólo faltan los extraterrestres y la trama tipo mátrix). Eso está bien, pues nos permite recuperar a algunos personajes que nos abandonaron en el universo de las cinco anteriores temporadas y, de paso, los guionistas ya pueden hacer lo que les salga de la polla. Además aparecen nuevos caracteres, Hiroyuki Sanada interpreta uno, éste es el japonés que caneaba a Cruise en El último samrai, un buen actor que se conserva en formol como Harmon. Y por si fuera poco, la gente resucita y se cura milagrosamente o se transmuta en protagonistas muertos y el sursum corda, al loro que dentro de Locke parece que vive ahora un malo, o quizás no, que se ha desecho de Jacob. De la estatua egipcia nos hemos ido al templo tailandés y del accidente de aviación al horizonte de sucesos. Esto es la hostia hermano. Tela de entretenido y aunque a esta gente que escribe la serie se le haya ido la olla del todo, eso es lo que queremos, nuestro soma, nuestro coliseo. Parte pan.
Aquí llevas una parodia sobre los guionistas de Perdidos. Fíjate que el vídeo es del 2007.
Este director alemán aficionado a los filmes inquietantes, graba en blanco y negro una historia ambientada en un pueblo protestante del norte de Alemania durante el año anterior a la primera gran guerra. Se centra en la intolerancia y brutalidad de aquella sociedad con los más pequeños (con las mujeres también, pero parece que aquí prima el tema infantil) que a su vez no son ningunos angelitos. Parece lógico que éstos impúberes que son sometidos a la cruel presión de una religión profundamente punitiva y al ninguneo de sus mayores, se conviertan nazis cuando crezcan, y también parece encajar el que, mientras tanto, se entretengan desfogándose violentamente y a escondidas con otros niños ya sea por divertimento o por pura envidia. Supongo que esta visión es demasiado obvia, seguro que se puede profundizar más, pero habrá alguien que sólo atisbe esa especie de mensaje apologético que parece contener la película y se cague en los muertos de Haneke. No obstante, el film es impecable desde todos los puntos de vista, el guión es sólido, los actores muy solventes y la factura impresionante. Estamos ante el próximo Oscar a la mejor película extranjera de habla no inglesa. Hay que verla hermano, preferiblemente un día que no estés muy sensible, o mejor, métete en el Avenida uno de esos en el cual te hayas dado cuenta por fin de que el ser humano no tiene solución y acabas ya con el cuadro, si está lloviendo y es de noche cuando salgas, mejor.
Una de las estructuras argumentales que más utilizan los guionistas de esta serie es la siguiente: avisan al CBS de que se ha perpetrado un asesinato, los agentes revisan la escena del crimen, Patrick Jane descubre una primera pista que sólo puede ver él, ahora viene la cortinilla de la segunda temporada, ya en la buena dirección interrogan a la persona a la cual lleva la primera pista (ésta suele ser el asesino), después se distrae al televidente porque aparece un culpable que poco después resulta que no lo es, a estas alturas el mentalista ya está preparando una trampa para cazar al verdadero asesino, ésta suele estar planteada de manera poco ortodoxa, el malo cae en las redes y es detenido por los buenos después de que el personaje interpretado por Simon Baker dé la pertinente explicación. Luego están las subtramas que actúan como gancho para que queramos a los personajes: historia de amor ilícito, infancia difícil, obsesión con el asesino…
Este capítulo no es diferente, pero hay que reconocer que está bien narrado, como casi todos los de la serie. El encanto de los protagonistas y el talento de los escritores te atrapan aunque te sepas el tema de memoria. Además en éste están Los del río en la banda sonora. Estoy esperando al 2×12 a ver qué pasa con esta gente. En este capítulo apenas si aparece Cho, que es este agente chino con cara de palo que me cae tan bien, seguro que en el siguiente tiene más protagonismo, eso espero; Rigsbi está un tanto empalagoso con el rollito que se trae con Van Pelt, claro que todo ésto está pensado de antemano. En una serie con esta factura se deja poco al azar.
La realidad de la vida es que nacemos solos y morimos solos, por eso entre medias necesitamos estar acompañados. Si hay amor además: para qué te voy a contar. Geoge Clooney se curra con solvencia el papel principal de este viajero impenitente, Ryan Binham ha elegido la forma de vida de “muévete cortito de equipaje y sé feliz”, pero claro, ya pureta, con la mochila vacía desde siempre y frecuentando una mujer, la cosa cambia. Normal. Pero cambiar tu vida a los cincuenta, por muy guapo que seas, no es fácil. Hermano, hay que intentarlo de todas maneras, eso dicen. Ivan Reitman, el director de Juno y Gracias por fumar, escribe y dirige este interesante film trágico cómico que deberías ver.
Ea, ya se acaba el puto año. Menos mal. En fin, de lo producido o editado este año que haya pasado por delante de estos ojitos que se los han de papiñar los gusanos, en película extranjera me quedo con Gran torino, española: Celda 211, libro: Mitologías de Invierno. El emperador de occidente, serie: la segunda temporada de Breaking bad. En este aspecto no me puedo quejar, la verdad. Hermano, todo acaba, todo empieza.
Acabé la primera temporada y ya estoy a punto de terminar la segunda también. Ya sabes, te enganchas y te ventilas un capítulo tras otro. En fin, vamos a ver: se juntan un periodista de sucesos de Baltimore (David Simon) y un policía de la misma ciudad (Ed Burns), cuyos entresijos conocen ambos a fondo; crean una historia realista en la cual no hay ni un ser humano puro del todo, ni impuro tampoco; el bien y el mal están difuminados y, aunque los buenos parecen ser los polis, se muestra el mundo el hampa con una crudeza entrañable. Básicamente parece como si la idea generadora del proyecto fuera: la burocracia y la corrupción de este puto sistema impide al individuo alcanzar la justicia, así que aprovechémonos todos y nos amparamos en ella para pasar del tema o para hacer dinero fácil.
A estos policías les cuesta hacer su trabajo un huevo y parte del otro, ya que sus jefes les impiden alcanzar la meta básicamente por salvarse el culo, por política vaya: por actuar conservadoramente para que todo siga igual, para que no cambien las estadísticas de su departamento, su estatus, para que no se le ponga la polla floja. La realidad amigo, el egoísmo que no nos abandona ni en la ficción. Está McNulty (Dominic West) que sí es un buen tipo, aunque un tanto autodestructivo, y sí se curra el tema de vamos a atrapar al asesino, cosa que le llevará al destierro. Pero él erre que erre. Éste cae bien desde el principio. Luego está su colega Bunk, un enorme actor llamado Wendell Pierce, y sus jefes, porque tiene varios, todos personajes bien dibujados e interpretados por actores muy solventes, polis, delincuentes, la fiscal, el juez, todos están bien. Un lujo de producción que les recomiendo. Pero bueno, como se ha convertido en un clásico, tienen todo el tiempo del mundo.
Esta concepción de James Cameron es una cosa inédita. La película atrapa desde el primer momento introduciendo al espectador en el universo imaginado por el autor, suspendiendo la incredulidad directamente y sin resistencia. La factura es increíble consiguiendo una belleza en la pantalla sin igual, uniendo esto al desarrollo de una historia simple, aunque reciclada y algo clichetosa, se alcanzan continuos momentos de emoción estética, en los cuales se aúnan idea y sentimiento emocionando de verdad.
El héroe se infiltra entre los aborígenes de la luna Pandora, que acaban confiando en él, para reunir información y de esta manera poder después destruirlos más fácilmente y así conseguir un metal energético carísimo que se encuentra, curiosamente, debajo de su poblado. Pero conoce a la hija del jefe (personaje potente donde los haya), se enamora y acaba entendiendo que estos indígenas están en mágica comunión con la naturaleza y que en realidad son los buenos de la película y etc, etc. Nada nuevo, pero bien contado oiga.
El nuevo sistema de previsualización en tiempo real ha permitido al director controlar todos los aspectos del rodaje. Utilizando cámaras ópticas de última generación desarrolladas junto a Sony, cámaras digitales y avanzadísimo software, es posible controlar la acción, las actuaciones de los actores reales en un estudio vacío ya que directamente se examinan sus evoluciones en un monitor que muestra el mundo del film, y los personajes digitales que interpretan, sobre la marcha, en el mismo momento.
Es alucinante ver a los muñecos virtuales cómo gesticulan como los actores y cómo se mueven, amén de esa cámara para arriba, para abajo, flotando… y lo flipas con el diseño del mundo alienígena y sus habitantes, todo es disfrutable a tope. En un par de días la vuelvo a ver.