Decía Daniel Monzón, el director, que esta historia iba a reconciliar al público con el cine español y parece que tenía razón, conmigo lo ha conseguido. Desde La Caja 507 no había disfrutado tanto con una película española. Una buena historia bien contada, bien dirigida y bien interpretada. El periodista sevillano Francisco Pérez Gandul escribe la novela en la cual se basa el excelente guión firmado al alimón por Monzón y por Jorge Guerricaechevarría. Salvando algunos elementos extemporáneos y dramatizaciones, consiguen en conjunto un marco realista y creíble del mundo carcelario y sus habitantes, añadiendo al drama tensión, acción y denuncia social.
Entre otras muchas, hay dos cosas que clavan escritor y guionistas: hay un momento en el cual los amotinados eligen como rehenes a los etarras, pensando que harían más presión que incluso secuestrando a un funcionario, es una decisión muy acertada pues esté Vd. seguro que el ministerio se movería más rápido en el primer caso que en el segundo, y cuando piden que se acabe con el régimen de los FIES (fichero de internos de especial seguimiento) también, es algo que se lleva reivindicando desde hace mucho tiempo, hay algunos FIES 1 (éstos son los más peligrosos) que viven en unas condiciones de vida especialmente duras, y sé de lo que hablo. Estas sutilezas le dan mucha más enjundia a la historia de lo que pueda parecer en un principio.
Da gusto cuando ves una buena película. Si en los pasillos gubernamentales donde se conceden las subvenciones se tuviera en cuenta más una buena historia y menos el amiguismo, el nepotismo y la política, el cine español sería de más calidad.
Por lo demás, se disfruta de principio a fin. No se la pierda.
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