Se ha dicho que el espíritu de este detective se ha plasmado más fielmente en esta versión firmada por Guy Ritchie que en otras, que el personaje creado por Doyle se acerca más al interpretado por Robert Downey Jr. que al que dio vida Basil Rathbone, por poner como ejemplo al actor qué más veces interpretó a Holmes entre los muchos que lo han interpretado, quizás, en los libros no parece un tipo tan flemático y puede que se acerque más a lo pendenciero de Downey (que no lleva el gorro de cazar gamos oiga) que a la delicadeza cadavérica de Peter Cushing. A lo mejor, la verdad es que me da igual. Una película no tienen porqué seguir al dedillo el libro en el cual está basada, puede ser otra cosa y debe de serlo. Esta versión en concreto muestra al detective como un héroe de acción, a Doc Watson también, unos héroes de mucha acción vaya, en una historia con poca enjundia, me pareció escuchar un ronquido un par de filas detrás de mí en la enorme y repleta sala, llegando a aburrir pese a la millonaria replica del Londres victoriano y de las continuas tribulaciones de los energéticos protagonistas. Eso sí, todo muy bonito y con esa postproducción a lo Ritchie con la que firma el tema. Los actores protagonistas están bien, aunque los personajes no me acaban de convencer del todo, culpa del guionista, supongo. Que la peli es coco-free and totally coco-free and free again, sírvase Vd. a verla un día con resaca y pocas luces, yo me quedo con La vida privada de Sherlock Holmes escrita y dirigida por Billy Wilder, esa sí que sí, my dear brother.
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Cédric Klapisch director conocido por dirigir Una casa de locos (L’auberge espagnole, 2002), estrena ahora en España, más de un año después de hacerlo en Francia, París, film protagonizado por la siempre buena, nunca mala, Juliette Binoche y por un buen número de otros actores menos talentosos. Construyen entre todos un film coral escrito por el mismo director. La profusión de tramas y conflictos vitales, sin que se profundice realmente en ninguno, hace que pierda fuelle en varios momentos consiguiendo que las dos horas y diez minutos se alarguen un poco o un mucho, depende de lo receptivo que esté Vd. al melodrama en ese momento. Concebida como entretenimiento y con una buena factura, el film se salva aunque la mayoría de las escenas ya las hemos disfrutado en otras ocasiones que nos hemos sentado frente a la pantalla. Lo previsible del desarrollo de cada historia, y el presunto entramado que se establece entre algunas de ellas, no desmerece el visionado. Bonita fotografía de la ciudad de la luz. Una peli coco-free, vaya, que de todo hay en la viña del Señor. Y no es americana oiga, y gástese dinero en el cine ostia.