Ya he empezado el libro de John Carlin, y después de ver la película me estoy pensando si continuar con su lectura. Parece que Freeman, este hombre libre y negro llevaba años ensayando delante del espejo su imitación de Mandela, ese genio de la política que liberó al los negros del Aparheid tras salir de la cárcel en la que pasó 27 años, el actor ve que la clava, la imitación, y a esto que llega a sus manos El factor humano, y llama al rácano y genial director para rodar esta interesante historia y a forrarse todo el mundo. El filme es un producto digno pero excesivamente edulcorado y complaciente, por supuesto muy bien dirigido y, claro, con buenos actores. Aunque te digo que los dientes postizos de Morgan cantan un poco, de hecho a mi me pareció su actuación algo exagerada, no pude evitarlo, quizás es que Mandela es un exagerado. Luego está el tema de que Matt Damon se ha pasado con los pectorales, le ha faltado currase un poco más los cuádriceps y ha construido un personaje un tanto plano por mucho que lo hayan nominado para el Oscar al mejor actor de reparto. Después está el jefe de seguridad, interpretado por un tal Tony Kgoroge, que pone caritas. Que me quedé algo decepcionado, vaya.
Sigue el poema que da título a la película, estupendo:
INVICTUS de William Ernest Henley (1849-1903)
Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Ya tenía que incrustar el vídeo de una pelirroja, y quien mejor que Van Pelt la parienta secreta de Rigsby (aunque la verdad es que no siempre ha sido tan pelirroja, ¿a quién le importa?). En homenaje a aquellos que llegáis a este blog buscando otras sensaciones.
Esta es la historia de un genial engañabobos televisivo que llama la atención de un asesino en serie y acaba encontrándose a su mujer y a su hijita asesinadas brutalmente por bocazas y enteradillo, según le deja escrito dicho asesino que se hace llamar Red John. Ésta es una de las tramas que vertebra la serie y une los capítulos, en cada cual además se desmonta un crimen debido a los conocimientos de Patric Jane, el mago mentalista antiguo engañabobos televisivo, que asesora a una brigada del CBI, lo mismo que el FBI pero sólo en California, para poder vengarse del asesino de su familia. La jefa del grupo es una strong woman ¿existe otra cosa en la tv americana? Ayudada por un duro chino, una bella novata pelirroja y su enamorado, un grandullón entrañable. Bruno Heller, el creador de Roma, lo es también de esta serie asegurando una buena factura y un nivel medio de los guiones, aunque siempre no es así; en estos casos las castañas del fuego las suele sacar Simon Baker, un guaperas solvente, sólo hay que ver algún episodio de El guardián para ver que no siempre hace papeles de simpaticote, el mismo que protagonizó The key to reserva que fue ese anuncio de cava que dirigió Scorsese hace un par de años, cuando todavía la crisis no obligaba a repetir los anuncios a Freixenet. La mujer policía es la chica morena de El fin de los días, Robyn Tunney, esa película de Schwarzenegger con Gabriel Byrne como diablo, y aquí equilibra la trama policiaca como jefa dura y cabal. Con altibajos, como todas estas últimas series, pero se deja ver.
Cédric Klapisch director conocido por dirigir Una casa de locos (L’auberge espagnole, 2002), estrena ahora en España, más de un año después de hacerlo en Francia, París, film protagonizado por la siempre buena, nunca mala, Juliette Binoche y por un buen número de otros actores menos talentosos. Construyen entre todos un film coral escrito por el mismo director. La profusión de tramas y conflictos vitales, sin que se profundice realmente en ninguno, hace que pierda fuelle en varios momentos consiguiendo que las dos horas y diez minutos se alarguen un poco o un mucho, depende de lo receptivo que esté Vd. al melodrama en ese momento. Concebida como entretenimiento y con una buena factura, el film se salva aunque la mayoría de las escenas ya las hemos disfrutado en otras ocasiones que nos hemos sentado frente a la pantalla. Lo previsible del desarrollo de cada historia, y el presunto entramado que se establece entre algunas de ellas, no desmerece el visionado. Bonita fotografía de la ciudad de la luz. Una peli coco-free, vaya, que de todo hay en la viña del Señor. Y no es americana oiga, y gástese dinero en el cine ostia.